Miradas

Acostumbrados están a leer en este blog reflexiones relacionadas con acontecimientos sociales de actualidad. No obstante, y por diversas circunstancias en las cuales me encuentro en estos momentos, prefiero hacerles partícipes de otro tipo de reflexiones más personales. Si bien es cierto que no estoy segura de haberlas descrito correctamente puesto que, quizás y pese a las apariencias, seguro que ustedes las han pensado, aunque sea sucintamente, en más de una ocasión.

Completaré una de ellas que compartí hace escasos días en mis redes sociales. Tal vez se encuentren con una B. diferente: sensitiva, intimista e introspectiva, entre otras cosas, sin embargo, ¿qué es el mundo exterior si carece de la conjunción de todas esas dimensiones anteriormente citadas en cada una de las personas que lo habitan?

“Miradas de todo tipo, tantas como personas existan y situaciones encontremos, es más, me atrevería a decir que cada mirada es única e irrepetible. ¿Se han parado a comprobarlo? Les aseguro que merece la pena. Cada una de ellas nos transmite un sentimiento, una emoción: alegría, dolor, indiferencia, paz, sosiego, miedo, vergüenza, agradecimiento, ira, rencor, venganza, deseo, pasión, amor…es por esto que, en muchas ocasiones, tu mirada puede ser un arma muchísimo más potente que las palabras. Snapshot_2016403 (12)Y no solo tenemos que quedarnos con las miradas agradables, pues también aquellas irritantes han sido proyectadas a causa de determinados elementos presentes en la vida de la persona que transmite ese estado de ánimo y, ¿por qué va a ser menos importante prestarle atención al mismo? Probablemente más, si cabe. Es por esto que supongo que se dice que hay miradas que matan (y no creo que esto afecte únicamente a las que expresan sentimientos negativos), es más, si esto fuese así, ¿qué mejor que morir de esta forma? ¿Alguien dijo que no podíamos morir deleitándonos? Tal vez haya que aprehender la manera de que esto nos suceda y, de este modo, hallaremos un gran placer.

Por otra parte, ¿de qué manera expresas lo inefable? Habrás de recurrir a las expresiones corporales. Expresiones entre las que también se encuentran los abrazos, las caricias, los besos… Lo que pueden llegar a unirte (sí, a ti, contigo mismo y con aquella persona con lo que has establecido el lazo) unos simples gestos es increíble y, si te los dedican, valóralos. A pesar de esto, ¿cuántos de ustedes realmente lo hacen?

Miren, a todos nos falta siempre el tiempo, siempre pendientes del puñetero reloj y de un individualismo enfermizo. Yo, me, mí, conmigo quizás son los pronombres que, en la práctica, mejor controlados tenemos. También la primera persona del singular de las conjugaciones de los verbos y el imperativo para los demás (¡faltaría más!). Solo cuando nos conviene dedicamos unos minutos a nuestros familiares o amigos y, por si no se habían percatado, esto es egoísmo, porque generalmente este tiempo que compartimos con nuestros allegados suele ser para obtener un beneficio propio. ¿No es triste esta situación? Añadiendo a esto que este otro tipo de gestos dice mucho de cada uno de nosotros.

Tal vez en lugar de tantas comunicaciones a través de las pantallas, deberíamos plantearnos el trato directo con aquellos que te rodean y, por si no lo sabías, no solo son tu familia, amigos o tu pareja si la tienes, también están tus compañeros del lugar de estudio o trabajo, está el vecino con el que cada mañana te encuentras en el ascensor y, por qué no, el dependiente del supermercado que acaba de atenderte. Este trato  directo les demuestra nuestro respeto, en primer lugar, y después, dependiendo del vínculo establecido con cada uno de ellos, confirmamos por qué cada relación merece ese vínculo conseguido y, por supuesto, conseguiremos reforzarlo.

Cierto es que hemos desarrollado nuevas tecnologías y cada vez más avanzadas, hemos conseguido mejorar nuestra calidad de vida, hemos encontrado el remedio a enfermedades que antes eran epidemias y, a día de hoy, con una simple vacuna podemos inmunizarnos contra ellas, pero, de lo que quizás no hemos caído en la cuenta es de que cada vez con más urgencia el mundo necesita curas. Nuestro mundo presenta demasiadas heridas abiertas y sin cicatrizar; sin embargo, de lo que quizás no nos hemos dado cuenta todavía es de que cada uno de nosotros puede ser médico, puede sanar esas heridas. No hace falta hacer grandes experimentos, os lo aseguro. ¿No habéis descubierto cómo? Probablemente porque las respuestas sencillas son las que se encuentran con más dificultad. Tratad de ser la especie que representáis en el planeta, esto es, no solo consiste en ser humano, hay más, sed humanos.

Aunque, como es tan simple y estamos tan ocupados, es quizás por esto por lo que no nos hemos dado cuenta todavía. No sé, ¿se animan a llevarlo a la práctica? El mundo no, pero su entorno poco a poco puede cambiar. Al fin y al cabo a veces escribo cosas, y quién sabe si algún sentido pueden tener. Quizás, ¿verdad?

B.

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