PROBLEMAS, SOCIEDAD Y LITERATURA.

Hace unos días compartí una reflexión en una de mis redes sociales y me gustaría retomarla ahora que, por fin, puedo respirar con calma después del maratón de exámenes universitarios.

Escribí lo siguiente:

“(…) hemos pintado los resultados de esta despreocupación superficial de querer tomar simplemente los efectos sin acordarse de que es preciso empezar por las causas; de intentar, en fin, subir la escalera a tramos: subámosla tranquilos, escalón por escalón, si queremos llegar arriba. <<¡Que otros van a llegar antes!>>, nos gritarán. ¿Qué mucho les responderemos, si también echaron a andar antes? Dejadlos que lleguen; nosotros llegaremos después, pero llegaremos. Mas si nos rompemos en el salto la cabeza, ¿qué recurso nos quedará? (…)”
“El casarse pronto y mal” de “Artículos”, Mariano José de Larra.

Lecturas aplicables a cualquier época. La buena literatura siempre da una respuesta, una enseñanza, un consejo…avanzamos, sí (en cierto modo), pero el ser humano sigue teniendo la misma naturaleza y los mismos problemas, no solo personales, también sociales.

problemas

Y, ahora, los pensamientos que de este párrafo infiero (les recuerdo que es un artículo argumentativo y, por tanto, subjetivo basado en mi propia percepción).

Uno de los errores que cometemos es pensar que si nos sucede un acontecimiento negativo en nuestra vida es peor que ningún otro, además, de difícil solución.  Perdonen pero cuando alguien me cuenta algún asunto suyo con un tono alarmante y exagerado pues qué quieren que les diga, prefiero que ese relato quede como ruido de fondo y, para no perder el tiempo, estaría encantada si me trajese el emisor en cuestión, por ejemplo, algún ejemplar de La familia de Pascual Duarte (Camilo José Cela) pues seguro que ese tono tremendista lo consigue mejor Cela. ¿Les parezco poco empática? No hombre, si yo escuchar escucho si el relato planteado tiene coherencia, se ve la luz al final del túnel o, dicho de otro modo, siempre y cuando perciba un atisbo de esperanza por parte del emisor o, en su defecto, que este se deje aconsejar. Porque no hay suceso (no voy a afirmar de manera categórica, mejor me quedo en que quizás alguno no se incluye en esta afirmación; no obstante, muy extraño tiene que ser) que no haya experimentado anteriormente la humanidad en épocas pasadas. No se engañen, no hemos descubierto la pólvora.

Ya en el Neolítico comenzaron a recolectar y a criar al ganado, la escritura surgió ya a finales de la Prehistoria, los romanos tenían un sistema de numeración que posteriormente fue se sustituyó por el arábigo, más tarde se crearon: el astrolabio, la pólvora (sí, allá por el siglo VIII o IX, dependiendo de las fuentes que se consulten), la brújula, el reloj mecánico, la imprenta…y esto solo hasta la Edad Media. Por aquel entonces lo único que les faltó fue Internet pero, sinceramente, para el uso que se le da  hoy en día en ciertos momentos, yo creo que ellos estarían mucho más capacitados que algunos humanos actuales para emplearlo como  herramienta útil y no como pasatiempo, nunca mejor dicho (horas muertas, improductivas…llámenlo como gusten).

Es costumbre ya lamentarse por todo y no poner remedio a nada.

-¡Dime que algo positivo tienes en tu vida! (Tic, tac, tic…) ¿Nada? No me lo creo. ¡Vives!

-Ya, pero… ¿y si muero?

– Tú y todos.

– Vaya ánimo.

-Claro, es la vida misma. Naces, creces, te reproduces (o no, algunos absténgase, por favor, puesto que la selección natural a veces no actúa como debería. Ay, Darwin, Darwin, si hoy levantaras cabeza…¡a saber qué pensabas de determinados círculos de sujetos!) y mueres. Pero, a ser posible, deja esta vida en paz. Es simple.

-Ya, pero…

-Bueno, que me digas, ¿tienes algo positivo en tu vida?

-Al menos vivo, ¿no?

 Tras esta conversación me quedé con un buen sabor de boca. El chaval había descubierto algo que al inicio de la misma parece ser que, por las muestras dadas, desconocía. Prefiero pensar que no era consciente. ¡Cómo es el ser humano a veces! Menos mal que es la especie evolucionada…

No podemos estar quejándonos a diestro y siniestro por todo y cada uno de los aspectos de nuestro entorno o, más aún, del mundo en general.  O, al menos si lo haces, que sea de forma inteligente. Larra se suicidó con 28 años. Yo creo que él no supo poner término a su vida de forma inteligente pues el suicidio no es una opción (la opción preferible, deseable y natural es que tu máquina corporal decida el momento de expirar), a diferencia de aquello por lo que se quejaba pues, al menos, trataba de comunicarlo a la sociedad con sus artículos costumbristas y, al menos, a alguno haría reflexionar, estoy convencida de ello. No obstante, es probable que terminase desquiciado porque la sociedad permanecía impasible. No obstante, ¿con un pequeño cambio que consigas en una persona de esa sociedad, ¿no lo consideras positivo? ¡Qué gran fallo tuviste, Larra, al no valorar esto! No es siempre todo o blanco o negro, no puedes pretenderlo y más al tratarse de un conjunto tan heterogéneo de individuos y esto no lo supiste entender, creo.

solucion-al-problema

Por ello, cuando te sientas ahogado en tus problemas, coge un libro. Pero, cuidado, es importante que lo selecciones bien. Es decir, no leas Cincuenta sombras de Grey (no lo he leído, pero echando un vistazo a un resumen del mismo he intuido que es muy fácil de leer, ningún aporte destacable, nada trascendental. De ahí que no me vean con él en las manos) o Teo en el parque (material estupendo para aprender a leer. Me encantaba la colección hace ya unos años. Aunque si te decantas por esta opción, también te recomiendo Kika Superbruja o Geronimo Stilton, son más avanzados dentro del campo de la literatura infantil de tres a diez años), opta por Cadalso, por Feijoo, por Galdós (y sus Episodios Nacionales. Por cierto, siempre me preguntaré cómo hubiese relatado la época Obama y Trump. Sin embargo, esta duda permanecerá en mí pues ya lo decía Manrique: Las vidas son los ríos que van a dar a la mar) o, si prefieres una literatura anterior, Cervantes (no tiene por qué ser El Quijote, tiene unas novelas ejemplares y unos entremeses increíbles, entre otras cosas), los sonetos de Garcilaso, la poesía de San Juan de la Cruz (puedes tratar de entenderla en el plano místico y en el humano. Las ventajas de la doble interpretación son muchas, ahí lo dejo), don Juan Manuel y su Conde Lucanor, el Cantar del Mio Cid…obras fantásticas de la literatura española que, además de todo lo que podemos aprender de ellas y con ellas, nos descubren lo siguiente: aquello que está sucediendo en la sociedad actual y en nuestras vidas, no es más que cuestiones que han pasado en épocas anteriores. Claro está que tenemos que saber situarlas en el plano adecuado pues, no es lo mismo la sociedad en la que fue concebida la obra de Panorama Matritense de Mesonero Romanos, que la sociedad actual. A pesar de eso, lo que comparten esas sociedades es el conjunto de seres humanos que las conforman, y, al fin y al cabo, ¿la población madrileña actual no puede asemejarse a la que nos pinta Mesonero Romanos? No sé, júzguenlo ustedes mismos, quizás me precipité en la conclusión anterior, quién sabe.

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Por otra parte,  se necesita actualmente literatura, por supuesto, es igualmente importante conocer la opinión de nuestros contemporáneos pues las circunstancias en las que están viviendo son exactamente las mismas que nosotros, no tenemos que tratar de imaginar su contexto histórico. Eso sí, como Larra dijo en otro artículo: no quise decir que no se escribiese, sino que no se escribía bien, (…) ni quiero yo negar la triste verdad de que no hay día que algún libro malo no se publique, antes lo confieso, y de que ello y de ellos me pesa y tengo verdadero dolor, como si los compusiera yo, y con esto podemos concluir que se necesita una literatura de calidad, una buena literatura.

Para finalizar he de reconocer que compartir con los demás nuestras experiencias es una gran ayuda y más aún si nos proponen algún desenlace posible a nuestra dificultad. Los pasos a seguir son sencillos: evaluemos el conflicto, las causas, las consecuencias, las posibles salidas y, ante todo, calma. Solo así se llega a buen puerto. Antes de concluir, reflexionen: ¿algún mar en calma hizo experto al marinero? Y, ¿los años nos dan experiencia? Porque algo de eso había escuchado en algún momento…

B.

 

 

 

 

 

 

 

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One Reply to “PROBLEMAS, SOCIEDAD Y LITERATURA.”

  1. ¡Magistral, Belén! Me encanta el enfoque que le das. Pienso que la falta de lectura y, por ende, de cultura nos hace tener un problema grande. Por un lado nos creemos el ombligo del mundo y que nuestros problemas son únicos, novedosos, irrepetibles, por esa referencia que haces a que, si lees un poco, te das cuenta de que ya ocurrieron antes de manera muy similar, con las connotaciones de la época, claro está. Y por otro lado, también asociado a la falta de conocimiento, un problema de autoestima que hace que no valoremos los aspectos más fundamentales de la vida, como el estar vivo, que no es poco. Leer nos hace libres y, en muchos casos, felices. Me uno a tu reclamo y proclamo: lean, lean, lean. Habrá que repetirlo una y mil veces, porque los lectores nos creemos que el resto de la gente también lo hace, pero salimos de nuestro rincón de lectura y nos damos cuenta de que estamos bastante solos, ante lo cual no debemos criticar al mundo, si no motivarles para que ellos también recurran a quien invierte su vida para hacernos un poco más sabios. Sólo así haremos un poco más felices a los demás y todos gozaremos más del regalo que es la vida.

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