POR UN PERIODISMO DE CALIDAD.

Hace unos días estaba pensando que más o menos suelo publicar una o dos entradas al mes y que, quizás, podría aumentar el número de publicaciones. Aunque no consideré que esta fuese buena idea ya que normalmente no dispongo de todo el tiempo que me gustaría dedicar a cada publicación. Si la cantidad de entradas publicadas por mes aumenta pero el contenido de las mismas es pobre, ¿qué beneficios estaría aportando? Ninguno. Y, ¿qué me ha llevado a explicar esto? El siguiente artículo:

http://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2016/12/28/venialbo-baila-nino-jesus/974439.html

Como ven, en él se pretende informar de un acontecimiento que sucede cada 27 de diciembre en una localidad de la provincia de Zamora, Venialbo concretamente. Hasta aquí todo correcto pero, ¿no perciben demasiados intentos de artificios retóricos y de un lenguaje ampuloso, grandilocuente que no responde a la nota informativa que se pretende transmitir? Miren que yo pensaba que esto, en mayor medida, aparecía en los discursos de los políticos y que se trataba de evitar en el resto de publicaciones pero, oiga, ya la cosa está cambiando.

En primer lugar, si observamos el título y el subtítulo, ¿nos enteramos realmente de aquello en lo que consiste la noticia? Porque el intento de metáfora está estupendo, sin embargo, ¿alguien me puede decir en qué momento nos enteramos de que el pueblo de Venialbo está acompañando a un grupo de jóvenes que ejecuta un baile que ya es tradición realizar cada 27 de diciembre frente a la imagen de un niño Jesús? Otra cosa importante: si se mencionan unas investigaciones, ¿por qué no se especifican datos como: quiénes las están llevando a cabo, quién dirige las mismas, un resumen de lo descubierto hasta ahora o las fuentes que se están empleando?

Pasemos al cuerpo de la noticia. No me digan que no es estupendo el comienzo: celebró ayer con realce y gran gala. De hecho, yo habría añadido algo así como: con el habitual fervor que cada año muestran los venialbenses ante su festividad local, se celebró con realce y gran gala su baile del Niño. Les ha gustado, que lo sé yo. Si total, el truco está en escribir palabras, que tengan sentido ya es otra cosa. Si yo fuese el redactor de tal documento, pero no respondo a las iniciales de J. A. G., me habría interesado por las vanguardias de comienzos del siglo XX, de tal modo que quizás me habría planteado: ¿qué tal practicar un intento de dadaísmo? Seguro que la redacción habría sido excelente.

Pero aquí no se queda la cosa. Continúen leyendo: haciendo todos los méritos posibles para conseguir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. A ver, a ver, ¿en qué quedamos? ¿Regional, Nacional, Internacional o Extraplanetario, por ejemplo? Madre mía, no hay quién se aclare pero, por si esto nos ha sabido a poco, J. A. G. continúa: y, más aún, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Aquí ya se nos ha montado el belén, y nunca mejor dicho, sin enterarnos. De verdad, me hace gracia pues son fiestas navideñas y no me voy a poner a llorar a moco tendido, no obstante, no les negaré que la ocasión lo merece.

Intenso repique de campanas leemos. Opino que los epítetos están muy bien pero en este momento, ¿qué necesidad había de mencionar que un repique es intenso? Miren que los percusionistas hacen maravillas y van desde un piano (término italiano que se emplea en música para referirse a una intensidad del sonido suave) hasta un fortissimo (una intensidad muy fuerte); sin embargo, sabiendo que se trata de un pueblo y de unas campanas que avisan de que el acto religioso va a comenzar en breves instantes, no me imagino yo un repique laxo, la verdad.

Lo que está claro es que el espíritu literario de J.A.G. está presente en cada momento: Supo arrancar al metal las mejores notas musicales, ni Bécquer habría hecho tal metáfora en sus muy famosas Rimas, fíjense lo que les digo. Para así engalanar el festejo con más solera que ningún otro de esta naturaleza religiosa celebrado en el país, según las fuentes locales y, ¿saben qué opino? Que yo también voy a entrevistar a las fuentes locales de Toledo, por ejemplo, y que me hablen de la solera de su Corpus Christi.  Y ya la guinda del pastel la pone con lo siguiente: Hay quien lo data nada menos que a la época romana. Me ha gustado esa a como preposición introductora del sintagma nominal que le sigue, aunque yo me habría decantado por un de. Por favor, me están dando como los siete males todos juntos y yo quiero empezar bien el año. Ahora, no se preocupen, yo les traigo la explicación:

-“Ya los romanos cuando entraron en en la península Ibérica, allá por el 218 a. C., sabían que en la futura localidad de Venialbo tenía que haber una fiesta local el 27 de diciembre, por lo tanto, cuando llegaron los pueblos bárbaros y el imperio romano de occidente cayó, en el 476 d. C., los romanos les dijeron a los bárbaros: “nos podéis conquistar, este Imperio ya está muy mal, fíjate tú que escindido se halla y ahora venís vosotros, pero cuidado con esa fiesta de Venialbo, que luego en La Opinión de Zamora la van a publicar. Eso sí, ni vosotros ni nosotros lo  veremos”. Tras esto, a principios del siglo V y durante el siglo VI, los visigodos entraron en la península Ibérica y se asientan formando su reino y, como no, manteniendo el baile del Niño. Posteriormente llegaron los musulmanes en el 711 y la fiesta se siguió respetando, hombre, faltaría más. Incluso cuando la situación de Ál-Ándalus fue estando más complicadilla, con los reinos de taifas, esa fiesta se conservaba intacta. De hecho, es probable que Pelayo cuando empezó a maquinar su Reconquista pensase: “a mí, que no me la toquen. La fiesta de Venialbo se queda donde está. Vamos, más bonita que venir a visitar el santuario de la Virgen de Covadonga”. Y ya, a partir de ese momento, todos los monarcas que estuvieron primero en el Reino de León, después este unido a Castilla y así hasta la actualidad, antes que pensar en las Fallas valencianas, a su mente les venían las imágenes del baile del Niño.”

 ¿Les he convencido más así? Si ya sabía yo que todo era cuestión de explicarlo un poco más.

Un poquito más que vamos por la mitad del análisis. En el párrafo siguiente es cuando la sintaxis falla. ¿Por qué, alma de cántaro, me hablas del momento entrañable de la celebración que se supone que es cuando se entregan las ofrendas, en el interior de la Iglesia, y a continuación, después un punto y seguido, describes que es una marcha en que los danzantes realizan bailando al son de la flauta y del tamboril hasta llegar al altar? Marcha que los danzantes realizan bailando yo lo veo mejor, y tampoco del todo.

La esencia de esta marcha es que los danzantes avanzan de espaldas al no perder nunca de vista la imagen del Niño, lo que exige una mayor concentración para no perder el norte o la dirección correcta. Entre la esencia esa de avanzar de espaldas y la concentración para no perder el norte, miren yo creo que me voy a dar una vuelta por el sur y ya vuelvo a seguir comentando esto porque, de verdad, redacción semejante yo no había leído ni escuchado nunca, ni siquiera cuando estábamos en el colegio. Pero ya lo saben, para no perder el norte, hagan el favor de concentrarse.

Y los dos últimos párrafos se los voy a resumir rápidamente porque tal tortura no creo que se la merezcan, ni aunque hayan sido muy malos. Seguro que los Reyes Magos les traen otra cosa diferente del carbón después de esta lectura. Les aseguro que no se baila en círculo alrededor de la imagen, si no que la imagen se sitúa en un extremo de la plaza y, frente a ella, los danzantes realizan otro movimiento de baile diferente al que llevan ejecutando durante la subida y bajada desde la Iglesia a la ermita y viceversa (la plaza está junto a la iglesia). Este nuevo movimiento consiste en que, en un momento dado, debe hacer una reverencia al niño toda una fila de danzantes (se sitúan en dos filas y una pareja en medio de esas dos filas) y, para ello, deben dar una vuelta completa (la reverencia) todos los danzantes y de nuevo volver a posición inicial en dos filas y la pareja central entre ellas. Al final del artículo se reconoce el error de no haber solicitado a la Guardia Civil un corte de tráfico mientras era llevada a cabo tal actividad en el pueblo, pero este pequeño incidente nos lo cuenta de una manera muy simpática, como verán que así ha sido todo el artículo.

 Lo peor de todo no es el desastre que ha publicado un periódico, La Opinión de Zamora en este caso, lo peor es que los periodistas que trabajan en este diario han permitido que esto salga a la luz, sin hacer ni una mínima revisión por lo que parece. Les insisto en que no se trata de llenar los periódicos de palabras sin sentido con tan de llegar a un número determinado de páginas, se trata de proporcionar a los lectores informaciones veraces y redactadas de manera adecuada, para que así estas puedan ser comprendidas. Cuando escucho afirmaciones como que “los medios de comunicación desinforman” viendo esto no creo que se equivoquen. El problema ya no es solo porque se siga una línea editorial determinada y se publiquen noticias al servicio de la misma, no, también se está consintiendo que artículos (si es que así puede llamarse) como el mencionado anteriormente, puedan ser leídos.

periodismo

Por supuesto que deseo que estén disfrutando de estas fiestas, que espero que tengan un próspero y feliz 2017, que lean mucho y que anoten en sus agendas la fiesta local de Venialbo, 27 de diciembre de 2017. No se olvide.

Gracias por leerme y nos vemos en unos días. La aventura diletante continuará.

Un saludo,

B.

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