SENSIBILIDAD

Si cambia la sensibilidad, ¿cómo no ha de cambiar el pensamiento? No pasa día sin que traiga una rectificación a nuestros juicios. Solo los insensibles permanecen iguales. (…)

Azorín, El político

Tras leer este párrafo me vienen a la cabeza recuerdos de aquellas veces en las que he comenzado un libro por segunda vez o tercera. ¿Acaso el libro, pese a que conozco su desarrollo y desenlace, me transmite lo mismo cada vez que lo leo? Imposible y da igual el género que sea o su autor, siempre descubro algo nuevo; y también lo contrario, es decir, alguna sensación o imagen que se había creado en mi imaginación la vez anterior de forma nítida ahora ha desaparecido o está muy difusa. Y, ¿por qué sucede esto? La verdad es que no creo que sea la única persona que experimenta esto. No sé a ciencia cierta cuál es el motivo exacto pero he podido sacar algunas conclusiones pues si bien es verdad que la obra es la misma, nosotros no lo somos.

Aunque sea cada vez más habitual que una misma persona dependiendo de aquello que le convenga se ponga un disfraz u otro, vamos a omitir este hecho y, por un momento, vamos a confiar en la naturaleza humana del ser humano para que pueda quedarles clara la idea que les trato de transmitir. Pensemos en personas honestas, fieles a sus principios, aquellas que siempre que se necesita su ayuda están y su amabilidad no falta a pesar de que las circunstancias no sean las mejores…una vez que tengan en su mente esta imagen, continúen la lectura. Probablemente el aspecto físico de esas personas se mantenga y, a pesar de que el tiempo pasa, sean fácilmente reconocibles por sus rasgos más característicos pero, ¿su forma de respuesta ante los estímulos que percibe es igual (sabiendo que mantienen esas cualidades de personas amables, sinceras, bondadosas…y algún pequeño defecto que, como humanos que somos, nos está permitido)? Yo creo que no pues el paso del tiempo ha hecho que sus conductas se modifiquen en mayor o menor grado. Es por esto que, y volviendo a la cuestión inicial expuesta, la obra muda con nosotros, con nuestro día a día. La interpretación de cada oración, cada párrafo, cada capítulo…será única, al igual que son únicos esos minutos que hemos destinado a realizar tal acción, la lectura de esa obra en este caso que nos ocupa. Por este motivo, antes de seguir con la argumentación, considero que debo incluir una pequeña digresión pues si decide permanecer leyendo esta publicación merece un agradecimiento por mi parte. Si un texto no se lee más que por aquel que lo escribe, ese texto no tendrá mucha vida ya que esta es nutrida por cada una de las interpretaciones que cada uno de los lectores le da y, por supuesto, siempre se debe recordar que un texto vive cada vez que se lee. Continuemos.

¿Con las personas es posible que nos suceda lo mismo que con la obra narrativa esa que volvemos a seleccionar para releerla? A lo largo de nuestra vida nos encontramos con muchas personas las cuales siempre nos enseñan cosas, a pesar de que no siempre guardamos buenísimos recuerdos con todas. No simplemente tienes por qué tener presente a aquel amigo que tuviste con cinco años y al que desde los diez no volviste a ver más; seguramente que has tenido también otros compañeros de clase o de trabajo, entre otros, los cuales, a pesar de no haber entablado una estrecha relación de amistad, algo te pueden haber enseñado aunque fuese en los momentos libres entre clase y clase. Luego están los amigos con los que tras un tiempo sin hablar y pasado este, la relación se vuelve más intensa además, parece que todo continúa como la última vez que hablasteis. ¿Por qué sucede esto? No lo sé pero es algo frecuente y, ¿no podríamos establecer una cierta semejanza en este último caso con la obra de teatro? Las personas que pasan por tu vida a veces se quedan, otras se van y otras vuelven para estar más, a pesar de que nunca se hayan ido por completo.

Creo que ya están acostumbrados a que primero muestre cada una de las piezas del puzle de forma individual y, finalmente, las una; por lo que voy a por la siguiente. Esta vida, de acuerdo a las mediciones humanas, está conformada por segundos que algún día expirarán lo que significará que nuestro tiempo habrá acabado en la tierra. Ahora, ¿por qué contabilizamos de esta manera? Al igual que Borges creía, o eso me ha transmitido con la parte de su obra que he leído hasta la fecha, esta cuantificación tiene un sentido porque la vida humana es la que es y dura lo que dura, con lo cual cada una de las acciones que realizamos en ella deben tener una duración acorde a la misma. Un fragmento del cuento de El inmortal (Borges):

 

“(…) La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Estos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. (…) Nada puede courrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales. (…)”

Borges, El Aleph

Y ya volviendo a Azorín, ¿qué factores influyen en cada persona para la construcción de una sensibilidad nueva? En general, aunque diariamente experimentemos nuevas sensaciones, la percepción de todas ellas a lo largo de un período de tiempo y cómo reaccionamos ante las diferentes situaciones es lo que construirá nuestra sensibilidad en una etapa concreta. Los factores desencadenantes de esas respuestas serán muchísimos y dependerá de los ambientes en los que se desenvuelva cada uno de nosotros y de los acontecimientos que en ellos surjan.  Es por esto que nuestra forma de entender el mundo se va modificando y adaptando a cada circunstancia nueva: al peso que esta tenga para nosotros, a los sentimientos que nos genera, al vínculo que pueda crear en nuestra vida…y, según esto, nuestro modo de intervenir en el mundo no va a permanecer constante y sin posibilidad de alteración y todo esto es por obra de esa facultad de sentir y de pensar. Un ejemplo, ¿entendemos a nuestros padres y nos comportamos igual con ellos a los 5, 10, 15 y 20 años? Por supuesto que no. Y, ¿por qué se enfrían ciertas relaciones mientras se estrechan más otras? Por el mismo motivo.

Por todo lo dicho hasta el momento, ¿acaso nuestra parte sensible junto con nuestra parte racional no condiciona la toma de decisiones? Yo considero que sí, que esto es cierto. Por muy racionales que podamos llegar a ser una mínima parte va a estar supeditada al sentimiento. No somos máquinas ni, creo yo, lo pretendemos. Queramos o no reconocerlo somos un conglomerado de muchas cosas y, entre ellas, dos de ellas que considero importantes son: sentimiento y razón. Fue inútil en el período de la Ilustración querer tener como guía única y exclusivamente a la razón. Tal vez puedo estar equivocada y ustedes pueden corregirme pues, piensen: ¿en cada uno de los planteamientos que hacía Jovellanos no había una parte de sentimiento? Probablemente me digan que defendía sus ideas basadas en argumentos y esto no deja de ser cierto; no obstante, ¿no están las ideas basadas en creencias? ¿Y acaso estas creencias no las hemos fundado en base a nuestra sensibilidad a lo largo de los años? Para mí cuando el ser humano intenta separar el sentimiento de la razón en la toma de decisiones está pretendiendo conseguir algo imposible. Es más, no actuamos igual con todos nuestros familiares, ni con ninguna relación social que hemos establecido pues cada persona es única y, como tal, comparte con nosotros una parte de sí que probablemente tampoco la comparta de igual manera con el resto de sus relaciones pero, ¿por qué puede ocurrir? Sencillo. Tú aportas un conjunto de cualidades único que en la otra persona generan una respuesta también única y viceversa. Esa respuesta está motivada tanto por tu sensibilidad como por cómo influye la otra persona en ella, en definitiva, en ti.

Respecto al párrafo de Azorín mencionado discrepo de una cuestión porque, ¿acaso existen seres insensibles? Tal vez algún trastorno psíquico pueda dar lugar a ello; sin embargo, si nos referimos a sujetos sanos, ¿esto tiene lugar? Veo imposible mantener indefinidamente una postura impasible ante el entorno, ni aunque se proponga ese reto podrá conseguirlo. Si bien es cierto que no soy seguidora de lo que los refranes nos cuentan, hay alguno que para mí constituye la excepción y uno de ellos es:

Antes se coge al mentiroso que al cojo o Se pilla antes a un mentiroso que a un cojo.

(Estos son el refrán y su variante recogidos en el Refranero multilingüe del Centro Virtual Cervantes)

Y, si lo pensamos bien, hasta algún cojo podría disimular durante unos segundos, quizás algo más, su cojera. No sé, ¿usted preferiría disimular? Tarea demasiado ardua para mi gusto. Además, mostrarte tal cual eres es el primer paso aceptarte y, posteriormente, para ser aceptado.

Blanco y negro

Resumiendo, blanco, negro o gris todo puede ser en nuestras vidas y dependerá del cristal con el que se mire pero, ¿y si la clave se esconde en “la sensibilidad”? Esa que se modifica ligeramente según el qué, el cómo, el cuándo, el dónde y… ¿con quién? No por ser el último miembro de la enumeración habrá de ser el menos relevante, ¿verdad?

No sé si todos ustedes compartirán estas reflexiones, solo parte o sus pensamientos se encuentran muy alejados de ellas pero entre las cuestas y las murallas de las tierras castellanas, los pensamientos que en mí se generan estos son. Bueno, ya saben, sentimientos y razón, la objetividad la dejaré para los experimentos científicos únicamente.

B.

EL “ALEPH” INTERIOR

“Siempre fuertes” era el lema que Pablo Ráez (D.E.P.) nos transmitió en cualquier entrevista que le hacían y veíamos a través de las pantallas de la televisión o del ordenador o bien la escuchábamos a través de la radio. Por supuesto que lo mismo reflejaba en sus redes sociales. Asimismo estoy convencida de que lo mantuvo hasta su última respiración, aplicándolo así a su día a día no tan solo ante las cámaras o los micrófonos. Pero, ¿a qué se refería Pablo?

Para mí este chico fue un ejemplo de superación. Le dediqué una entrada en septiembre de 2016 (ENLAZAR) y como tras su fallecimiento continúo recordándolo, hoy me parecía un buen momento para traerlo a la memoria de cada uno de ustedes. Veinte años tenía y no lo parecía. Supongo que a todos nos llega un momento en el cual, independientemente de nuestra edad, debemos transformar algo en nuestro interior para poder afrontar una nueva situación ardua, peliaguda, imprevista, dolorosa, impactante… El caso de Pablo así fue. Pablo siempre acompañaba su lema de un gesto, una flexión del codo que hacía que se viese el bíceps en primer plano, ese bíceps que un día tuvo muy fuerte gracias a sesiones intensas de entrenamientos y a su constancia. Sin embargo, cuando estuvo enfermo ese bíceps continuó, quizás no tan prominente muscularmente hablando pero psicológicamente se hizo de hierro.

Es realmente complicado que nuestra mente dé un giro completo de la noche a la mañana (cuidado porque nuestros pensamientos no son lo mismo que los acontecimientos), es más,  debe existir algún impulso que motiva el cambio, bien sea por un hecho que parte de nosotros o de nuestro entorno pero que, en cualquier caso, tan solo depende de nosotros esa transmutación. Se suele decir que ningún mar en calma hizo experto al marinero y cuánta razón encierran esas palabras. Adversidades las llaman y son temidas por todos, especialmente si nos afectan a nosotros directamente. Ese momento en el que empezamos a sentir miedo, vulnerabilidad, parálisis… ¡ay! ¡Lo desconocido! Pero, ¿solo eso? ¿Y si no es tan desconocido?

Jorge Luis Borges, El Aleph:

“-¿El Aleph? – repetí.

-Sí, el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos (…).

-Iré a verlo inmediatamente (…).

-Claro está que si no lo ves, tu incapacidad no invalida mi testimonio…Baja (…).

Cumplí con sus ridículos requisitos; al fin se fue. (…). Cerré los ojos, los abrí. Entonces vi el Aleph. (…) ¿Cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que mi temerosa memoria apenas abarca? (…) Temí que no quedara una sola cosa capaz de sorprenderme, temí que no abandonara jamás la impresión de volver. Felizmente, al cabo de unas noches de insomnio, me trabajó otra vez el olvido.(…)”

Según este cuento de Borges, El Aleph es ese lugar donde están todos los del orbe pero, ¿tú conoces tu “Aleph” particular? Cada uno de nosotros tiene un interior infinito, no sé si a lo largo de la vida puede llegar a descubrirse porque, además, este puede ir modificándose con el paso del tiempo. ¿Se imaginan un punto desde el cual pudiésemos observarnos objetivamente cada uno a sí mismo? ¿No sentirían curiosidad, al menos, por lo que allí pudiesen encontrar? ¿O miedo tal vez? Considero que todos podemos acceder a ese “Aleph” personal si nos lo proponemos pero, claro, las ganas no pueden faltar. Por otra parte, los infortunios, esos obstáculos que aparecen a lo largo de nuestra trayectoria vital,  contribuyen a que nos conozcamos más a nosotros mismos. Nuestra imagen exterior nos la puede revelar cualquier fotografía, cualquier reflejo en el espejo… sin embargo, ¿qué hay de nuestro interior? Posiblemente Pablo Ráez jamás imaginó que pudiese llegar a tantas personas pero así fue. No solo las donaciones de médula ósea se incrementaron en un porcentaje muy elevado, sino que también la población se concienció de esa realidad que existía y continúa hoy en día. Sin embargo, ¿por qué Pablo nos llegó tanto? Él tuvo que ser fuerte y podría no haberlo hecho. Ser fuerte no fue una obligación para él ni para nadie, ser fuerte es un modo de vida, un modo que Pablo asió para enfrentarse a la realidad que tenía delante. Todos en él vimos esa fortaleza, cualidad que supo transmitir porque, a pesar de todo, jamás Pablo no se dio por vencido. Nunca, en ningún momento.

Por otro lado, todos nos inclinamos en algún momento a ese olvido que felizmente sufre el protagonista de El Aleph. Y, ¿por qué sugiero esto? Es sencillo: cuando los contratiempos nos descubren debilidades nuestras, a veces (y especialmente si el problema termina resolviéndose) decidimos ignorarlas porque, ¿para qué molestarse? Y ese es el problema. Todos tenemos permitido darnos cuenta de nuestros errores, de nuestras flaquezas, de una necesidad de cambio de actitud en un momento complicado…pero, ¿cuántos se atreven realmente a enfrentarse a aquello que he mencionado?

Ojalá que todos nos enfrentásemos a ese “Aleph” interior y completo, es decir, a nuestras partes positivas, permitirnos disfrutar de ellas y que, asimismo, disfruten con ellas; y también a esas partes que están más en la penumbra y que no queremos ni siquiera iluminar para comprobar cuánto polvo han acumulado. Ahora bien, déjame que te diga que la más fea oruga consigue transformarse en una preciosa mariposa y, por tanto, tus partes más ocultas pueden ofrecerte y ofrecer al mundo, si se pulen, una belleza espectacular. Por tanto, si todavía no ves algún tesoro en ti, tal vez tienes que pasearte por tu sótano y, quién sabe, ¿tropezarás con alguno? No es tarea fácil, de lo contrario, muchos ya lo habrían hecho y probablemente lo que aquí te estoy contando no tuviese apenas sentido pero esto lo tiene y, por ello, te planteo lo siguiente: ¿te atreves a descubrirte? Espero que te anime a hacerlo el hecho de recordar que la recompensa será extraordinaria.

B.©

Miradas

Acostumbrados están a leer en este blog reflexiones relacionadas con acontecimientos sociales de actualidad. No obstante, y por diversas circunstancias en las cuales me encuentro en estos momentos, prefiero hacerles partícipes de otro tipo de reflexiones más personales. Si bien es cierto que no estoy segura de haberlas descrito correctamente puesto que, quizás y pese a las apariencias, seguro que ustedes las han pensado, aunque sea sucintamente, en más de una ocasión.

Completaré una de ellas que compartí hace escasos días en mis redes sociales. Tal vez se encuentren con una B. diferente: sensitiva, intimista e introspectiva, entre otras cosas, sin embargo, ¿qué es el mundo exterior si carece de la conjunción de todas esas dimensiones anteriormente citadas en cada una de las personas que lo habitan?

“Miradas de todo tipo, tantas como personas existan y situaciones encontremos, es más, me atrevería a decir que cada mirada es única e irrepetible. ¿Se han parado a comprobarlo? Les aseguro que merece la pena. Cada una de ellas nos transmite un sentimiento, una emoción: alegría, dolor, indiferencia, paz, sosiego, miedo, vergüenza, agradecimiento, ira, rencor, venganza, deseo, pasión, amor…es por esto que, en muchas ocasiones, tu mirada puede ser un arma muchísimo más potente que las palabras. Snapshot_2016403 (12)Y no solo tenemos que quedarnos con las miradas agradables, pues también aquellas irritantes han sido proyectadas a causa de determinados elementos presentes en la vida de la persona que transmite ese estado de ánimo y, ¿por qué va a ser menos importante prestarle atención al mismo? Probablemente más, si cabe. Es por esto que supongo que se dice que hay miradas que matan (y no creo que esto afecte únicamente a las que expresan sentimientos negativos), es más, si esto fuese así, ¿qué mejor que morir de esta forma? ¿Alguien dijo que no podíamos morir deleitándonos? Tal vez haya que aprehender la manera de que esto nos suceda y, de este modo, hallaremos un gran placer.

Por otra parte, ¿de qué manera expresas lo inefable? Habrás de recurrir a las expresiones corporales. Expresiones entre las que también se encuentran los abrazos, las caricias, los besos… Lo que pueden llegar a unirte (sí, a ti, contigo mismo y con aquella persona con lo que has establecido el lazo) unos simples gestos es increíble y, si te los dedican, valóralos. A pesar de esto, ¿cuántos de ustedes realmente lo hacen?

Miren, a todos nos falta siempre el tiempo, siempre pendientes del puñetero reloj y de un individualismo enfermizo. Yo, me, mí, conmigo quizás son los pronombres que, en la práctica, mejor controlados tenemos. También la primera persona del singular de las conjugaciones de los verbos y el imperativo para los demás (¡faltaría más!). Solo cuando nos conviene dedicamos unos minutos a nuestros familiares o amigos y, por si no se habían percatado, esto es egoísmo, porque generalmente este tiempo que compartimos con nuestros allegados suele ser para obtener un beneficio propio. ¿No es triste esta situación? Añadiendo a esto que este otro tipo de gestos dice mucho de cada uno de nosotros.

Tal vez en lugar de tantas comunicaciones a través de las pantallas, deberíamos plantearnos el trato directo con aquellos que te rodean y, por si no lo sabías, no solo son tu familia, amigos o tu pareja si la tienes, también están tus compañeros del lugar de estudio o trabajo, está el vecino con el que cada mañana te encuentras en el ascensor y, por qué no, el dependiente del supermercado que acaba de atenderte. Este trato  directo les demuestra nuestro respeto, en primer lugar, y después, dependiendo del vínculo establecido con cada uno de ellos, confirmamos por qué cada relación merece ese vínculo conseguido y, por supuesto, conseguiremos reforzarlo.

Cierto es que hemos desarrollado nuevas tecnologías y cada vez más avanzadas, hemos conseguido mejorar nuestra calidad de vida, hemos encontrado el remedio a enfermedades que antes eran epidemias y, a día de hoy, con una simple vacuna podemos inmunizarnos contra ellas, pero, de lo que quizás no hemos caído en la cuenta es de que cada vez con más urgencia el mundo necesita curas. Nuestro mundo presenta demasiadas heridas abiertas y sin cicatrizar; sin embargo, de lo que quizás no nos hemos dado cuenta todavía es de que cada uno de nosotros puede ser médico, puede sanar esas heridas. No hace falta hacer grandes experimentos, os lo aseguro. ¿No habéis descubierto cómo? Probablemente porque las respuestas sencillas son las que se encuentran con más dificultad. Tratad de ser la especie que representáis en el planeta, esto es, no solo consiste en ser humano, hay más, sed humanos.

Aunque, como es tan simple y estamos tan ocupados, es quizás por esto por lo que no nos hemos dado cuenta todavía. No sé, ¿se animan a llevarlo a la práctica? El mundo no, pero su entorno poco a poco puede cambiar. Al fin y al cabo a veces escribo cosas, y quién sabe si algún sentido pueden tener. Quizás, ¿verdad?

B.

¿PARA QUIÉN VIVES?

Estos días he estado manteniendo conversaciones en las que el tema de las redes sociales era inevitable. Es más, este surgía sin tratar asuntos relacionados con Internet. Me pareció muy oportuno reflexionar sobre él puesto que es una realidad diaria que todos empleamos en mayor o menor medida y que quizás, quién sabe, ustedes hayan pensado sobre ella.

 Es evidente que desde que el correo pasó a un segundo plano y existen otras plataformas para la comunicación, tales como Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter, Whatsapp…y similares, en las cuales pueden aparecer no solo textos, sino también imágenes, vídeos, pistas de audio…, hemos experimentado unos cambios difíciles de asimilar en tan poco tiempo o esa es mi opinión. Teniendo esto como punto de partida, a continuación pasaré a comentarles algunas percepciones personales.

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La primera pregunta que nos debemos hacer considero que sería: ¿vivo para mí o para las redes sociales? Hace un tiempo, tendría yo unos 14 años más o menos, existía una red social, ya desaparecida o al menos hasta donde sé, llamada Tuenti. Por aquel entonces ya cada uno disponíamos de un móvil y era habitual tomar fotografías cuando empezabas a quedar con tu grupo de amigos (si bien mi primer móvil con cámara apareció casi cuando tenía 15 años y los primeros eran primos hermanos de los ladrillos, pero la función de llamar y mandar mensajes de texto la cumplían a la perfección). Hasta ahí todo normal pero, ¿y si la fotografía no se tomaba con el objeto de recordar esos momentos y más bien su principal fin era, lo que por esos años se denominaba “foto tuenti”? En este caso ya existía un problema. Les cuento: no sacábamos fotos únicamente a aquello que nos parecía curioso o a un grupo de amigos, compañeros o familiares para acordarnos de una celebración de cumpleaños o la cena de Navidad, no, puesto que sacábamos fotos con el fin de subirlas cuanto antes a esta red social para que todos nuestros contactos allí las viesen y así actualizar nuestro “estado” en esa red social.

Por otro lado y continuando con Tuenti, he de decir que me creé un perfil justo a los 14 años y mi red de contactos eran aquellos que yo conocía y que sabía identificar perfectamente. No obstante, había adolescentes que aceptaban solicitudes de amistad (esto es, peticiones de otra persona para que la aceptes en tu red de contactos y así pueden tener acceso a todo aquello que compartes: fotos, vídeos, archivos…archivos que, de otra manera, no podrían ver) de personas que no conocían de nada. Además, la privacidad que en la red elegías podía ser más o menos segura porque aquello que compartías podía ser visto por todos, te tuviesen o no como “amigo”, es decir, como contacto en su red. Si desde pequeños lo primero que nos dicen cuando nos dejan algún día solos en casa durante una hora es que no abramos la puerta a desconocidos, ¿por qué cuando crecemos abrimos tan rápidamente las puertas de nuestra vida personal, familiar, de nuestro círculo de amistades y de trabajo o estudios a ese mundo desconocido y, a la vez, peligroso pues se desconocen sus fines? Que sí, que tenemos que pensar que el ser humano es bueno por naturaleza pero también debemos de ser conscientes, y más a medida que vamos creciendo, que el ser humano puede corromperse y que no es oro todo lo que reluce.

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Por tanto, hemos hecho frente a dos problemas en los párrafos que preceden a este: ¿vivimos nuestra vida y compartimos aquello que nos apetece, cuándo nos apetece y con quién nos apetece o, por el contrario, nos sentimos en la obligación de hacer partícipes de cada minuto de nuestro día a día como si de un telediario 24 horas retransmitido al segundo se tratase?

Todo esto lleva a aquellas ideas que han surgido en conversaciones mantenidas por mí en los últimos días: “parece que si sales y no cuelgas una foto en Facebook es que no has hecho nada” o “cuelgo las fotos de momentos bonitos pero hay mucho detrás que no se cuenta”. Y es que está de moda esto de actualizar las redes sociales muchas veces al día e incluir frases motivadoras del tipo de Mr. Wonderful en el pie de foto de una imagen en la cual, aparentemente, su temática es tan diferente de la foto que no llegas a comprender el por qué de ese título a la misma. Si desconocen esta marca que acabo de mencionar ya les adelanto que se dedica a plasmar frases alegres en tazas, agendas, calendarios, camisetas…antes era solo en español, ahora como son tan wonderful han empezado a escribir en catalán también. Yo les sugeriría que continuasen con el resto de lenguas cooficiales al español y, por qué no, con el bable, por ejemplo y entre otras, pues, ¿se imaginan que mañana Asturias quiere declararse independiente? Yo no sé pero visto el panorama, lo raro va a ser que no te encuentres a un cerdito volador a la puerta de casa cuando regresas de trabajar. Al menos espero no tener que decir que Javier Fernández nos roba, a diferencia, de, por ejemplo se me ocurre, Pujol, Mas y compañía, no obstante, como en cada comunidad autónoma hay unas historias peculiares me habría gustado leer los Episodios Nacionales de Galdós del siglo XXI. Ya les digo yo, ¡pobre mi Galdós! Atónito se iba a quedar el hombre. Casi mejor que los dejamos en el siglo XIX, que también tuvo lo suyo.  Y, tras mi disertación, les explico que, por supuesto, no estoy en contra de que estemos contentos la mayoría de días o que tengamos que celebrar determinados acontecimiento que se van presentando pero, ¿todos, todos los días tienes que decir cuando te levantas “buenos días mundo” a través del stories de Snapchat? ¿O cuando sales cada fin de semana es necesario que me comentes “aquí, de tranquis con los colegas” viernes, sábado y domingo (y si hay ocasión de decirlo dos veces al día pues, mejor que una)? ¿De verdad? A este paso voy a conocer tu ropa interior, y no exagero pues, en muchos casos, se conoce, se lo aseguro. Del segundo comentario no creo necesario apuntar nada al respecto pues, está claro, gran parte de nosotros preferimos mostrar aquello agradable que nos acontece; sin embargo, deberíamos ser consciente de que la vida personal de cada uno consta de buenos momentos, sí, pero no solo. Aquello más negativo preferimos tan solo exponerlo ante nuestro círculo más íntimo y contar únicamente con esa ayuda, ¿quién mejor que esas personas tan cercanas para contar con su apoyo y ayuda?

Otra situación bastante habitual que suele producirse en estas redes es la relación que existe (créanme que existe pues la he visto como espectadora) o que hemos hecho que exista, entre los “me gusta”, “me encanta”, “me  entristece” (lo que se conoce como “reacciones a una publicación”) de Facebook; por ejemplo, pues podría ser de cualquier otra red social, y los lazos que se dan entre dos personas o más, porque claro está que entra en juego no solo cómo te llevas con un contacto en cuestión, también es importante cómo te llevas con su círculo de amigos. Cuando, realmente, la función que yo interpreto que tiene esto es indicar si una publicación en concreto te ha gustado, te ha encantado, te ha enfurecido o te ha entristecido, tal y como cada uno de los emoticonos indican. No hay que ir más allá, o esa es mi opinión, porque de lo contrario estaremos entrando en un círculo de supuestos que, en el mejor de los casos, solo nos traerán dolores de cabeza. De hecho, conviene recordar aquí “Las tres rejas”:

El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de este y le dice:

– Oye maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

– ¡Espera! – lo interrumpe el filósofo – ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

– ¿Las tres rejas?

– Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

– No. Lo oí comentar a unos vecinos.

– Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?.

– No, en realidad no. Al contrario…

-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

– A decir verdad, no.

– Entonces, – dijo el sabio sonriendo – si no sabemos si es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Por último señalar que, a veces, retocamos las fotos tanto que ese exceso termina convirtiéndolas en elementos tan artificiales que ni nosotros mismos nos reconocemos en ellas. Hay que saber aceptarse y, por supuesto, aceptar ese paso del tiempo en nosotros. A Sor Juana Inés de la Cruz (México,1651-México,1695) a propósito de un retrato que le hizo un pintor, en el cual esta estaba retratada con su aspecto de joven, lejos de sentirse complacida, se mostró molesta pues prefería tener reflejadas en su rostro las marcas que la edad había dejado en él. De esta forma escribió:

A SU RETRATO

Este que ves, engaño colorido,
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;

éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:

es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.

No estoy en contra de estas plataformas, yo mismamente hago uso de ellas y no creo que todo lo que nos ofrecen sea pernicioso, simplemente he manifestado que debemos ser conscientes de todo lo que lleva consigo tener acceso a estas redes sociales, solo así podremos disfrutar de las ventajas que estas nos ofrecen. Y, por favor, mostrando solamente aquello que les apetezca, no se sientan presionados por nada, de tal modo que así puedan vivir únicamente por y para ustedes.

¡Feliz fin de semana!

B.©

 

¿Y si creamos un plan de estudios independiente?

Si hablamos de plan nos estamos refiriendo a un modelo sistemático que regula y dirige hacia unos objetivos algún aspecto. ¿Cuál es ese aspecto? En el caso que nos ocupa hablamos de educación. La educación es ese aspecto que se va modelando a medida que pasa el tiempo con distintos planes de estudios cuyo fin es mejorar el nivel educativo de un país. Pero, como pasa en muchas ocasiones, aunque la teoría se sepa bien, ¿qué tal se da ponerla en práctica?

Muchas personas están en desacuerdo con el modelo educativo español. Algunos padres prefieren aquel que había cuando ellos estaban estudiando, otros consideran que al actual le hacen falta retoques pero que ha mejorado sustancialmente…hay tantas opiniones como personas. No obstante, por lo general todas coinciden en el hecho de que son necesarios ajustes. ¿Ajustes de qué tipo? Algunas personas se centran en los docentes e, incluso, cuestionan su trabajo. Probablemente se hayan encontrado a lo largo de su etapa educativa profesores increíbles con los que cada día tenían ganas de volver a clase por el empeño con el que desarrollaban su actividad y otros, por el contrario, estaban desganados y lo único que transmitían era tedio. Por si acaso, recuerdo que esto no es exclusivo de este trabajo, pues buenos y malos profesionales nos vamos a encontrar siempre y en cualquier ámbito. Ojalá no fuese así.

Hoy quería ir más allá de la figura del profesor y, de esta manera, centraré mi atención en el plan de estudios. Para ello voy a hablarles un poco de aquella asignatura que puedo examinar con más criterio, debido a que la conozco un poquito más a fondo: la asignatura de Lengua y Literatura Españolas.

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A mí esta asignatura me encantaba, sin embargo, muchos de mis compañeros creían innecesarias tantas horas dedicadas a la materia (entre 4 y 5 horas semanales, dependiendo del curso) y cuando el Bachillerato empezó a dividirnos en Ciencias y Letras ya ni les cuento. ¿Qué hacía Lengua entre las asignaturas troncales del bloque de Ciencias? Un sinsentido, ¿verdad?

Es muy fácil adoptar estas posiciones desde unos chavales que con dieciséis años deben orientar su futuro hacia un campo y, encima, si viven en una sociedad en la que progresivamente se ha instalado aquella creencia de que las ciencias son más complicadas que cualquier otro estudio. Además, si la nota de corte que se necesita para acceder a grados relacionados con el campo de las Ciencias es mucho mayor, por algo será, ¿no? Lo peor de esto era, y si no me equivoco lo sigue siendo,  que hasta profesores, si bien es cierto que únicamente en algunos casos, confirmaban esta afirmación e, incluso, gastaban bromas que no eran pertinentes refiriéndose a la gran inteligencia de la que estaban dotados aquellos que habían optado por el itinerario de Ciencias. Con todos mis respetos hacia aquellos que opinen lo anteriormente descrito, a mí me parece ridículo. Conozco a algunos profesionales de prestigio en ámbitos como el nutricional o sanitario que, a pesar de controlar su especialidad, cometen unos errores gramaticales cuando escriben, y algunos también cuando hablan, que me hacen dudar de su cultura literaria y de su formación, entre otras cosas.

No se puede pretender ni por asomo que unos adolescentes de catorce o quince años tengan una inclinación a conocer los periodos de la literatura si les haces aprenderse de memoria las tropecientas características de cada uno y leerse un libro de lectura obligatoria que, en el mejor de los casos, tiene relación con algo del temario estudiado. Lo que se debería hacer es lo que yo he denominado “lecturas comprensivas”, escogiendo la obra más representativa del autor que aúne más características de la etapa de la literatura que se vaya a presentar y, partiendo de la lectura, vas extrayendo poco a poco cada una de las características que este autor y, por extensión, ese periodo tiene. Es probable que falten algunas pero las esenciales, si la obra literaria se ha buscado con esmero, ahí tendrán que estar. Y así con cada uno de los aspectos. Y esto se extrapola a cada una de las materias, aplicándolo de la forma pertinente a cada una, por supuesto

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Les pongo a continuación el ejemplo del grado de Filología Hispánica. Este consiste en comprender la historia social, política, económica, cultural… a través de una literatura, qué ha provocado los cambios en cada una de las etapas en las que se ha ido dividiendo la historia y cómo estos se han visto reflejados en los escritos de cualquier tipo, sean obras literarias, periódicos, artículos…  Por supuesto que todo aquel texto escrito se trata de incluir en uno de los géneros literarios existentes, ver su relación con otros y ya no solo de textos concebidos por escritores españoles, también hispanoamericanos. Por otra parte, estos documentos son testimonio de una lengua que está en constante evolución, al igual que lo sigue estando, y es por ello que el filólogo también se ocupa de realizar un análisis profundo de la lengua  (tanto sincrónica como diacrónicamente) en cada una de sus variantes: morfológica, sintáctica, semántica, fonética y fonológica, variaciones y variedades, similitudes con otras lenguas…Por último también se tienen en cuenta las distintas teorías literarias, siendo la primera conocida aquella Poética que mi amigo Aristóteles realizó. Añadir que estudiar latín, por ejemplo, lengua a partir de la cual surgió el romance castellano, es fundamental (de esto ya hablaré más adelante). ¿Y por qué es fundamental? Porque, para empezar, el español  se ha formado sobre el caso acusativo del latín clásico (1ª declinación de femenino singular: rosam, 1º declinación de femenino plural: rosas, el singular en español es rosa(m) y plural, rosas también puedo poner la 2ª declinación del caso acusativo de masculino singular: lupum y su plural: lupos, de tal forma que actualmente tenemos lobo y lobos [lup(um) y lupos]).

Personam tragicam forte uulpes uiderat: “o quanta species, inquit, cerebrum non habet!”. Hoc illis dictum est, quibus honorem et gloriam Fortuna tribuit, sensum communem abstulit.

Fábula de Fedro 

(Una zorra había visto por casualidad una máscara trágica: “¡Oh, cuánta belleza-dice- [pero] no tiene cerebro”. esto se dijo de aquellos a quienes Fortuna concedió honor y gloria [y les] arrebató el sentido común).

 Por cierto, recordar que en aquel momento el castellano era la lengua romance que, ya desde el siglo XII, se fue imponiendo frente a otras lenguas romances también surgidas a partir del latín y, de esta forma, se consideró el castellano la lengua de los distintos reinos de España. Actualmente es la lengua del Estado español. Esto quiere decir, por si hay algún despistado, que el catalán también surgió como lengua romance a partir del latín pero, oiga, el castellano tuvo más aceptación, parece ser. Por tanto, español y castellano son sinónimos sí, pero no entiendo por qué determinadas comunidades autónomas tienen aversión a la denominación de español. Es decir, en Cataluña se estudia la asignatura de Lengua y Literatura Españolas, señores, que lo de castellano en este caso confunde. ¿Cómo? Sí, ya que se emplea en términos políticos y ahí voy con el siguiente apunte.

Siempre he pensado que los lingüistas y filólogos son fundamentales en los equipos de asesores de los gabinetes políticos es por algo, por ejemplo, para no hacer estupideces con el trato de la lengua española que, como ya nos indica la Constitución Española de 1978 en su artículo 3, esta se debe considerar en el territorio español del siguiente modo:

  1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.

  2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

  3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.

Ya sé que aquí se menciona como castellano pero, ¿se han fijado por qué? En primer lugar sitúa como lengua española, común a todo el territorio, a una sola frente a todas las que en él se encuentran, esto es, posiciona al castellano como la lengua del Estado español frente al resto de lenguas: gallego, eusquera, catalán, valenciano (ya puestos también el bable, entre otras). Y en el siguiente punto alude a las demás lenguas españolas. ¿Eso que quiere decir? Que el el resto de lenguas habladas en el territorio de España son tan españolas como el castellano pero no gozan de la extensión que tiene esta última porque son tan solo habladas en determinadas comunidades autónomas y es exclusivamente allí donde serán oficiales, no obstante, cooficiales siempre al castellano. ¿Entienden ahora por qué no tiene ni pies ni cabeza hablar en el Congreso o en el Senado en una lengua cooficial? La razón más obvia es que los parlamentarios nos representan (sí, a los españoles, al conjunto, aunque parezca increíble) y los españoles tienen el deber de conocer la lengua española y el derecho a usarla, entonces, es lícito que un extremeño no tenga por qué hablar y entender con un nivel C1 de la Escuela Oficial de Idiomas la lengua catalana y que, además, quiera escuchar a los parlamentarios hablar en español . Y es que señores, por mucha estelada que saquen los héroes catalanes (tres percentistas algunos, también, lo tienen todo), Cataluña pertenece a un núcleo mayor, el español. A ver si Rajoy lo aprende, que no le queda claro al hombre seta (no lo digo por su carácter, si aparece en programas televisivos de entretenimiento como el más divertido, si no por su síndrome de la inmutabilidad ya adquirida y perfeccionada con los años. Es una extraña enfermedad que consiste en ver la vida pasar mientras otros suben al poder, bajan, se pelean…próximamente en Cuarto Milenio lo investigarán).

 Parece mentira pero la educación en España no va dirigida a fines de mejoras educativas. ¿Cada cuánto cambia el plan de estudios? Desde que comenzó la Democracia en España cada gobierno que ha habido ha querido elaborar e implantar su particular ley educativa, si bien es cierto que en algunos casos no se ha conseguido llevar a la práctica. Estos cambios sirven a intereses de colores, o dicho de otra forma, a intereses políticos, de los partidos de turno. Si la justicia jamás debería estar unida al poder legislativo ni al ejecutivo, ¿por qué si la educación? Lo que se pretende, o eso me dice mi razón, con la educación es formar a personas. Que estas puedan adquirir conocimientos en las distintas materias y, cuando crezcan, que puedan distinguir aquellos que les atraen más para dedicarse a ello en el futuro. Por supuesto, todo el conjunto de conocimientos adquiridos son importantes y deben  orientarse a conseguir un crecimiento intelectual y personal del individuo, así como a enseñar a la persona a conocer sus derechos y sus deberes para después ejercerlos.

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Si a niños catalanes de los primeros cursos de educación primaria se les imponen castigos por hablar en español en clases o en el recreo, si en la televisión pública catalana (financiada con dinero de los catalanes, de los madrileños, de los aragoneses, de los castellanos y leoneses…de todos los españoles, en definitiva) se les adoctrina emitiendo contenidos en los cuales el conjunto de España, a excepción de Cataluña, se dibuja como un ogro que no les concede la libertad desea, ¿esos niños cómo actuarán de mayores? ¿Quién tiene la culpa? Ya sé que no toda la culpa es del gobierno de la Generalidad (yo en español lo cuento) tenemos a una Santa no llamada María por ahí dando vueltas, parece ser que porque su despacho para cargar el móvil aún no está en proyecto, no obstante, dejando esto a un lado, la culpa no es de los niños. Los niños aprenden todo aquello que está en su ambiente.

 He puesto el ejemplo de Lengua y Literatura Españolas porque se ve muy claro pero sucede lo mismo con el resto de materias. ¿Por qué la música no se considera una asignatura obligatoria? ¿Y qué pasa con filosofía? De verdad, hay cosas que no entiendo y los políticos no dejan de mirarse el ombligo. ¡Basta ya, hombre! Educación, por favor, educación. ¿Qué pasaría si los políticos se educasen primero antes de estar dando lecciones y elaborando leyes educativas sin ton ni son?

Haciendo un resumen, la educación no debería ser un problema. Por ello, los políticos por una vez habrían de contar con profesionales de cada una de las áreas de conocimiento, dialogar (de verdad) apartando por un momento sus ideas políticas y pensar en el bien de la sociedad, en su futuro y en los niños y jóvenes a los que se está formando. Y no solo eso señores, ¿cuándo la educación va a ser centralizada? Que esto de estar fragmentados en parcelitas (el diminutivo deriva de la gran extensión del territorio español del siglo XXI, no del de finales de principios del siglo XV con el Emperador Carlos V, como imaginarán) debe de tener unas ventajas enormes que, para mi desdicha, yo no alcanzo a ver.

Feliz fin de semana y sean buenos. Tan buenos como para tener constancia de la justicia igualitaria para todos en España, eso sí, si llevan el apellido Borbón o es cónyuge de alguien de estas reales características …quizás para ustedes sí que se aplica una justicia con determinados privilegios, nada del otro mundo, solo se llevarían una alegría similar a la que experimentan cuando la Declaración de la renta les sale a devolver o cuando, a pesar de todo, les dejan en libertad paseando por las calles de Ginebra (se me acaba de ocurrir)…similar.

B.©

PROBLEMAS, SOCIEDAD Y LITERATURA.

Hace unos días compartí una reflexión en una de mis redes sociales y me gustaría retomarla ahora que, por fin, puedo respirar con calma después del maratón de exámenes universitarios.

Escribí lo siguiente:

“(…) hemos pintado los resultados de esta despreocupación superficial de querer tomar simplemente los efectos sin acordarse de que es preciso empezar por las causas; de intentar, en fin, subir la escalera a tramos: subámosla tranquilos, escalón por escalón, si queremos llegar arriba. <<¡Que otros van a llegar antes!>>, nos gritarán. ¿Qué mucho les responderemos, si también echaron a andar antes? Dejadlos que lleguen; nosotros llegaremos después, pero llegaremos. Mas si nos rompemos en el salto la cabeza, ¿qué recurso nos quedará? (…)”
“El casarse pronto y mal” de “Artículos”, Mariano José de Larra.

Lecturas aplicables a cualquier época. La buena literatura siempre da una respuesta, una enseñanza, un consejo…avanzamos, sí (en cierto modo), pero el ser humano sigue teniendo la misma naturaleza y los mismos problemas, no solo personales, también sociales.

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Y, ahora, los pensamientos que de este párrafo infiero (les recuerdo que es un artículo argumentativo y, por tanto, subjetivo basado en mi propia percepción).

Uno de los errores que cometemos es pensar que si nos sucede un acontecimiento negativo en nuestra vida es peor que ningún otro, además, de difícil solución.  Perdonen pero cuando alguien me cuenta algún asunto suyo con un tono alarmante y exagerado pues qué quieren que les diga, prefiero que ese relato quede como ruido de fondo y, para no perder el tiempo, estaría encantada si me trajese el emisor en cuestión, por ejemplo, algún ejemplar de La familia de Pascual Duarte (Camilo José Cela) pues seguro que ese tono tremendista lo consigue mejor Cela. ¿Les parezco poco empática? No hombre, si yo escuchar escucho si el relato planteado tiene coherencia, se ve la luz al final del túnel o, dicho de otro modo, siempre y cuando perciba un atisbo de esperanza por parte del emisor o, en su defecto, que este se deje aconsejar. Porque no hay suceso (no voy a afirmar de manera categórica, mejor me quedo en que quizás alguno no se incluye en esta afirmación; no obstante, muy extraño tiene que ser) que no haya experimentado anteriormente la humanidad en épocas pasadas. No se engañen, no hemos descubierto la pólvora.

Ya en el Neolítico comenzaron a recolectar y a criar al ganado, la escritura surgió ya a finales de la Prehistoria, los romanos tenían un sistema de numeración que posteriormente fue se sustituyó por el arábigo, más tarde se crearon: el astrolabio, la pólvora (sí, allá por el siglo VIII o IX, dependiendo de las fuentes que se consulten), la brújula, el reloj mecánico, la imprenta…y esto solo hasta la Edad Media. Por aquel entonces lo único que les faltó fue Internet pero, sinceramente, para el uso que se le da  hoy en día en ciertos momentos, yo creo que ellos estarían mucho más capacitados que algunos humanos actuales para emplearlo como  herramienta útil y no como pasatiempo, nunca mejor dicho (horas muertas, improductivas…llámenlo como gusten).

Es costumbre ya lamentarse por todo y no poner remedio a nada.

-¡Dime que algo positivo tienes en tu vida! (Tic, tac, tic…) ¿Nada? No me lo creo. ¡Vives!

-Ya, pero… ¿y si muero?

– Tú y todos.

– Vaya ánimo.

-Claro, es la vida misma. Naces, creces, te reproduces (o no, algunos absténgase, por favor, puesto que la selección natural a veces no actúa como debería. Ay, Darwin, Darwin, si hoy levantaras cabeza…¡a saber qué pensabas de determinados círculos de sujetos!) y mueres. Pero, a ser posible, deja esta vida en paz. Es simple.

-Ya, pero…

-Bueno, que me digas, ¿tienes algo positivo en tu vida?

-Al menos vivo, ¿no?

 Tras esta conversación me quedé con un buen sabor de boca. El chaval había descubierto algo que al inicio de la misma parece ser que, por las muestras dadas, desconocía. Prefiero pensar que no era consciente. ¡Cómo es el ser humano a veces! Menos mal que es la especie evolucionada…

No podemos estar quejándonos a diestro y siniestro por todo y cada uno de los aspectos de nuestro entorno o, más aún, del mundo en general.  O, al menos si lo haces, que sea de forma inteligente. Larra se suicidó con 28 años. Yo creo que él no supo poner término a su vida de forma inteligente pues el suicidio no es una opción (la opción preferible, deseable y natural es que tu máquina corporal decida el momento de expirar), a diferencia de aquello por lo que se quejaba pues, al menos, trataba de comunicarlo a la sociedad con sus artículos costumbristas y, al menos, a alguno haría reflexionar, estoy convencida de ello. No obstante, es probable que terminase desquiciado porque la sociedad permanecía impasible. No obstante, ¿con un pequeño cambio que consigas en una persona de esa sociedad, ¿no lo consideras positivo? ¡Qué gran fallo tuviste, Larra, al no valorar esto! No es siempre todo o blanco o negro, no puedes pretenderlo y más al tratarse de un conjunto tan heterogéneo de individuos y esto no lo supiste entender, creo.

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Por ello, cuando te sientas ahogado en tus problemas, coge un libro. Pero, cuidado, es importante que lo selecciones bien. Es decir, no leas Cincuenta sombras de Grey (no lo he leído, pero echando un vistazo a un resumen del mismo he intuido que es muy fácil de leer, ningún aporte destacable, nada trascendental. De ahí que no me vean con él en las manos) o Teo en el parque (material estupendo para aprender a leer. Me encantaba la colección hace ya unos años. Aunque si te decantas por esta opción, también te recomiendo Kika Superbruja o Geronimo Stilton, son más avanzados dentro del campo de la literatura infantil de tres a diez años), opta por Cadalso, por Feijoo, por Galdós (y sus Episodios Nacionales. Por cierto, siempre me preguntaré cómo hubiese relatado la época Obama y Trump. Sin embargo, esta duda permanecerá en mí pues ya lo decía Manrique: Las vidas son los ríos que van a dar a la mar) o, si prefieres una literatura anterior, Cervantes (no tiene por qué ser El Quijote, tiene unas novelas ejemplares y unos entremeses increíbles, entre otras cosas), los sonetos de Garcilaso, la poesía de San Juan de la Cruz (puedes tratar de entenderla en el plano místico y en el humano. Las ventajas de la doble interpretación son muchas, ahí lo dejo), don Juan Manuel y su Conde Lucanor, el Cantar del Mio Cid…obras fantásticas de la literatura española que, además de todo lo que podemos aprender de ellas y con ellas, nos descubren lo siguiente: aquello que está sucediendo en la sociedad actual y en nuestras vidas, no es más que cuestiones que han pasado en épocas anteriores. Claro está que tenemos que saber situarlas en el plano adecuado pues, no es lo mismo la sociedad en la que fue concebida la obra de Panorama Matritense de Mesonero Romanos, que la sociedad actual. A pesar de eso, lo que comparten esas sociedades es el conjunto de seres humanos que las conforman, y, al fin y al cabo, ¿la población madrileña actual no puede asemejarse a la que nos pinta Mesonero Romanos? No sé, júzguenlo ustedes mismos, quizás me precipité en la conclusión anterior, quién sabe.

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Por otra parte,  se necesita actualmente literatura, por supuesto, es igualmente importante conocer la opinión de nuestros contemporáneos pues las circunstancias en las que están viviendo son exactamente las mismas que nosotros, no tenemos que tratar de imaginar su contexto histórico. Eso sí, como Larra dijo en otro artículo: no quise decir que no se escribiese, sino que no se escribía bien, (…) ni quiero yo negar la triste verdad de que no hay día que algún libro malo no se publique, antes lo confieso, y de que ello y de ellos me pesa y tengo verdadero dolor, como si los compusiera yo, y con esto podemos concluir que se necesita una literatura de calidad, una buena literatura.

Para finalizar he de reconocer que compartir con los demás nuestras experiencias es una gran ayuda y más aún si nos proponen algún desenlace posible a nuestra dificultad. Los pasos a seguir son sencillos: evaluemos el conflicto, las causas, las consecuencias, las posibles salidas y, ante todo, calma. Solo así se llega a buen puerto. Antes de concluir, reflexionen: ¿algún mar en calma hizo experto al marinero? Y, ¿los años nos dan experiencia? Porque algo de eso había escuchado en algún momento…

B.

 

 

 

 

 

 

 

POR UN PERIODISMO DE CALIDAD.

Hace unos días estaba pensando que más o menos suelo publicar una o dos entradas al mes y que, quizás, podría aumentar el número de publicaciones. Aunque no consideré que esta fuese buena idea ya que normalmente no dispongo de todo el tiempo que me gustaría dedicar a cada publicación. Si la cantidad de entradas publicadas por mes aumenta pero el contenido de las mismas es pobre, ¿qué beneficios estaría aportando? Ninguno. Y, ¿qué me ha llevado a explicar esto? El siguiente artículo:

http://www.laopiniondezamora.es/comarcas/2016/12/28/venialbo-baila-nino-jesus/974439.html

Como ven, en él se pretende informar de un acontecimiento que sucede cada 27 de diciembre en una localidad de la provincia de Zamora, Venialbo concretamente. Hasta aquí todo correcto pero, ¿no perciben demasiados intentos de artificios retóricos y de un lenguaje ampuloso, grandilocuente que no responde a la nota informativa que se pretende transmitir? Miren que yo pensaba que esto, en mayor medida, aparecía en los discursos de los políticos y que se trataba de evitar en el resto de publicaciones pero, oiga, ya la cosa está cambiando.

En primer lugar, si observamos el título y el subtítulo, ¿nos enteramos realmente de aquello en lo que consiste la noticia? Porque el intento de metáfora está estupendo, sin embargo, ¿alguien me puede decir en qué momento nos enteramos de que el pueblo de Venialbo está acompañando a un grupo de jóvenes que ejecuta un baile que ya es tradición realizar cada 27 de diciembre frente a la imagen de un niño Jesús? Otra cosa importante: si se mencionan unas investigaciones, ¿por qué no se especifican datos como: quiénes las están llevando a cabo, quién dirige las mismas, un resumen de lo descubierto hasta ahora o las fuentes que se están empleando?

Pasemos al cuerpo de la noticia. No me digan que no es estupendo el comienzo: celebró ayer con realce y gran gala. De hecho, yo habría añadido algo así como: con el habitual fervor que cada año muestran los venialbenses ante su festividad local, se celebró con realce y gran gala su baile del Niño. Les ha gustado, que lo sé yo. Si total, el truco está en escribir palabras, que tengan sentido ya es otra cosa. Si yo fuese el redactor de tal documento, pero no respondo a las iniciales de J. A. G., me habría interesado por las vanguardias de comienzos del siglo XX, de tal modo que quizás me habría planteado: ¿qué tal practicar un intento de dadaísmo? Seguro que la redacción habría sido excelente.

Pero aquí no se queda la cosa. Continúen leyendo: haciendo todos los méritos posibles para conseguir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional. A ver, a ver, ¿en qué quedamos? ¿Regional, Nacional, Internacional o Extraplanetario, por ejemplo? Madre mía, no hay quién se aclare pero, por si esto nos ha sabido a poco, J. A. G. continúa: y, más aún, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Aquí ya se nos ha montado el belén, y nunca mejor dicho, sin enterarnos. De verdad, me hace gracia pues son fiestas navideñas y no me voy a poner a llorar a moco tendido, no obstante, no les negaré que la ocasión lo merece.

Intenso repique de campanas leemos. Opino que los epítetos están muy bien pero en este momento, ¿qué necesidad había de mencionar que un repique es intenso? Miren que los percusionistas hacen maravillas y van desde un piano (término italiano que se emplea en música para referirse a una intensidad del sonido suave) hasta un fortissimo (una intensidad muy fuerte); sin embargo, sabiendo que se trata de un pueblo y de unas campanas que avisan de que el acto religioso va a comenzar en breves instantes, no me imagino yo un repique laxo, la verdad.

Lo que está claro es que el espíritu literario de J.A.G. está presente en cada momento: Supo arrancar al metal las mejores notas musicales, ni Bécquer habría hecho tal metáfora en sus muy famosas Rimas, fíjense lo que les digo. Para así engalanar el festejo con más solera que ningún otro de esta naturaleza religiosa celebrado en el país, según las fuentes locales y, ¿saben qué opino? Que yo también voy a entrevistar a las fuentes locales de Toledo, por ejemplo, y que me hablen de la solera de su Corpus Christi.  Y ya la guinda del pastel la pone con lo siguiente: Hay quien lo data nada menos que a la época romana. Me ha gustado esa a como preposición introductora del sintagma nominal que le sigue, aunque yo me habría decantado por un de. Por favor, me están dando como los siete males todos juntos y yo quiero empezar bien el año. Ahora, no se preocupen, yo les traigo la explicación:

-“Ya los romanos cuando entraron en en la península Ibérica, allá por el 218 a. C., sabían que en la futura localidad de Venialbo tenía que haber una fiesta local el 27 de diciembre, por lo tanto, cuando llegaron los pueblos bárbaros y el imperio romano de occidente cayó, en el 476 d. C., los romanos les dijeron a los bárbaros: “nos podéis conquistar, este Imperio ya está muy mal, fíjate tú que escindido se halla y ahora venís vosotros, pero cuidado con esa fiesta de Venialbo, que luego en La Opinión de Zamora la van a publicar. Eso sí, ni vosotros ni nosotros lo  veremos”. Tras esto, a principios del siglo V y durante el siglo VI, los visigodos entraron en la península Ibérica y se asientan formando su reino y, como no, manteniendo el baile del Niño. Posteriormente llegaron los musulmanes en el 711 y la fiesta se siguió respetando, hombre, faltaría más. Incluso cuando la situación de Ál-Ándalus fue estando más complicadilla, con los reinos de taifas, esa fiesta se conservaba intacta. De hecho, es probable que Pelayo cuando empezó a maquinar su Reconquista pensase: “a mí, que no me la toquen. La fiesta de Venialbo se queda donde está. Vamos, más bonita que venir a visitar el santuario de la Virgen de Covadonga”. Y ya, a partir de ese momento, todos los monarcas que estuvieron primero en el Reino de León, después este unido a Castilla y así hasta la actualidad, antes que pensar en las Fallas valencianas, a su mente les venían las imágenes del baile del Niño.”

 ¿Les he convencido más así? Si ya sabía yo que todo era cuestión de explicarlo un poco más.

Un poquito más que vamos por la mitad del análisis. En el párrafo siguiente es cuando la sintaxis falla. ¿Por qué, alma de cántaro, me hablas del momento entrañable de la celebración que se supone que es cuando se entregan las ofrendas, en el interior de la Iglesia, y a continuación, después un punto y seguido, describes que es una marcha en que los danzantes realizan bailando al son de la flauta y del tamboril hasta llegar al altar? Marcha que los danzantes realizan bailando yo lo veo mejor, y tampoco del todo.

La esencia de esta marcha es que los danzantes avanzan de espaldas al no perder nunca de vista la imagen del Niño, lo que exige una mayor concentración para no perder el norte o la dirección correcta. Entre la esencia esa de avanzar de espaldas y la concentración para no perder el norte, miren yo creo que me voy a dar una vuelta por el sur y ya vuelvo a seguir comentando esto porque, de verdad, redacción semejante yo no había leído ni escuchado nunca, ni siquiera cuando estábamos en el colegio. Pero ya lo saben, para no perder el norte, hagan el favor de concentrarse.

Y los dos últimos párrafos se los voy a resumir rápidamente porque tal tortura no creo que se la merezcan, ni aunque hayan sido muy malos. Seguro que los Reyes Magos les traen otra cosa diferente del carbón después de esta lectura. Les aseguro que no se baila en círculo alrededor de la imagen, si no que la imagen se sitúa en un extremo de la plaza y, frente a ella, los danzantes realizan otro movimiento de baile diferente al que llevan ejecutando durante la subida y bajada desde la Iglesia a la ermita y viceversa (la plaza está junto a la iglesia). Este nuevo movimiento consiste en que, en un momento dado, debe hacer una reverencia al niño toda una fila de danzantes (se sitúan en dos filas y una pareja en medio de esas dos filas) y, para ello, deben dar una vuelta completa (la reverencia) todos los danzantes y de nuevo volver a posición inicial en dos filas y la pareja central entre ellas. Al final del artículo se reconoce el error de no haber solicitado a la Guardia Civil un corte de tráfico mientras era llevada a cabo tal actividad en el pueblo, pero este pequeño incidente nos lo cuenta de una manera muy simpática, como verán que así ha sido todo el artículo.

 Lo peor de todo no es el desastre que ha publicado un periódico, La Opinión de Zamora en este caso, lo peor es que los periodistas que trabajan en este diario han permitido que esto salga a la luz, sin hacer ni una mínima revisión por lo que parece. Les insisto en que no se trata de llenar los periódicos de palabras sin sentido con tan de llegar a un número determinado de páginas, se trata de proporcionar a los lectores informaciones veraces y redactadas de manera adecuada, para que así estas puedan ser comprendidas. Cuando escucho afirmaciones como que “los medios de comunicación desinforman” viendo esto no creo que se equivoquen. El problema ya no es solo porque se siga una línea editorial determinada y se publiquen noticias al servicio de la misma, no, también se está consintiendo que artículos (si es que así puede llamarse) como el mencionado anteriormente, puedan ser leídos.

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Por supuesto que deseo que estén disfrutando de estas fiestas, que espero que tengan un próspero y feliz 2017, que lean mucho y que anoten en sus agendas la fiesta local de Venialbo, 27 de diciembre de 2017. No se olvide.

Gracias por leerme y nos vemos en unos días. La aventura diletante continuará.

Un saludo,

B.

Pareja perfecta: consumismo y Navidad.

  A nadie se le escapa que cada vez están más cerca las fechas navideñas. No lo digo por el hecho de que al mirar el calendario nos demos cuenta de que cada vez quedan menos días para el 24 de diciembre, si no porque al ir al supermercado observamos (desde casi finales de octubre) una decoración navideña, unos dulces propios de la Navidad que ya llevan en oferta semanas y escuchamos que el hilo musical reproduce canciones como: Campana sobre campana o Los peces en el río. Grandes éxitos, oiga. El resto de superficies comerciales quizás se unen un poco más tarde a esta tendencia navideña pero tampoco aguantan mucho sin mostrar ese escaparate de renos, algún que otro papá Noel, unos cuantos gorritos rojos en los maniquíes y, en el mejor de los casos, encontramos algún belén. No obstante, me gustaría pensar que los niños en el cole comienzan a preparar la Navidad con sus profesores un poquito más tarde que nada más regresar de las vacaciones del verano.

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  Todo lo descrito en el párrafo anterior no está pensado para animarnos a sacar nuestra mejor sonrisa estos días o para implicarnos en ayudar a los demás, ¡ojalá! Pues si así fuese, por mí se podría mantener tal decorado todo el año. Sin embargo, estas estrategias se dirigen a un único fin: potenciar el consumismo.

Si consultamos el Diccionario de la Lengua Española (DLE), en él leemos que el consumismo es una tendencia inmoderada a adquirir, gastar o consumir bienes, no siempre necesarios. Con esto no quiero decir, por supuesto, que no tengamos que acudir a los establecimientos para tener aquello que necesitamos en nuestro día a día porque no es lo mismo ser un consumidor que un consumista, señores. ¿Cuándo una persona se da cuenta de que es consumista? Veamos, ¿alguna vez ha salido de una tienda con una sonrisa enorme después de realizar su compra, simplemente por el hecho de tener un objeto más para su colección particular de elementos no necesarios en su vida en ese momento?  Este es un ejemplo aplicable a distintos bienes, esto es, electrodomésticos, mobiliario, alimentación, ropa…en fin, a un montón de cosas. Pero si los adultos son así, ¿qué comportamiento presentan los niños?

 Resulta que para escribir las cartas a los Reyes Magos o a Papá Noel (yo solo llegué a escribirlas a los Reyes Magos, Papá Noel no estaba todavía en auge) un folio se les queda pequeño y necesitan más espacio. La mayoría no emplean ese espacio mencionado para hacer un repaso de su comportamiento durante el año, de su relación con sus familiares y amigos o de su agradecimiento por las cosas que les trajeron el pasado año, la mayoría de los pequeños lo utilizan para hacer una lista interminable de juguetes. ¿Por qué? Porque el niño que no tiene ni una consola de última generación  ni el muñeco más extravagante del mercado siente envidia de aquel otro que sí posee todo esto. Mi pregunta es: ¿dónde se quedaron aquellos regalos de una muñeca, un balón, una comba y similares? Si cuando dicen que los niños de hoy en día nacen con un ordenador, una tableta o un móvil debajo del brazo, es por algo, señores.

  No creo que la culpa sea de los niños. Los niños se educan. Yo no tengo ningún trauma por haber estado toda mi infancia sin Play, sin Tamagotchi, sin Wii…en su momento repetía incansablemente durante días que quería tener un aparatejo de esos, sin embargo, lo más electrónico que llegué a tener entre mis manos fueron un par de cajas registradoras de las cuales: la primera de ellas solo emitía el sonido del escáner y las cuentas las hacía yo, primero con el lápiz y después ya mentalmente, y la segunda de ellas ya tenía calculadora incorporada para sumar, restar, multiplicar y dividir. Les aseguro que las matemáticas me encantaban, aunque finalmente las Humanidades aparecieron en mi vida. Es más, si algo tengo que agradecer ahora diría que son esas rabietas que tuve, crecer sin esas máquinas ha hecho que nunca me llamen la atención ni ellas, ni los juegos de ordenador y, fíjese, ni siquiera el famoso Pokémon Go del verano 2016 (ya casi no se usa, ¿no?) y mira que me gusta el ejercicio aeróbico, pero chocarme con las farolas por llevar un móvil delante de la cara, la verdad es que no me atraía.

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  Con todo esto quiero decirles que traten de buscar el sentido de estos días, y de los del resto del año,  no en lo material, más bien en lo personal. Además, busque la manera de proyectar esa imagen a su alrededor, quizás soy demasiado optimista pero, ¿y si se contagiase ese espíritu? Por otra parte, ¿qué pasaría si en vez de tantas luces encendidas, tantas ofertas y tantos regalos, encendiésemos el corazón de cada persona? No suelo hablar ni escribir con metáforas; de hecho, muy pocas o ninguna habrán leído hasta ahora en este blog pero cuando la ocasión merece tal figura literaria no está de más emplearla. Además, no me podrán decir que es un mal reto, ¿verdad?

 

B.

ALTO AL ACOSO (ESCOLAR)

  Últimamente escucho bastantes noticias relacionadas con casos de acoso escolar y aparecen anuncios, tanto en la radio como en los periódicos, que advierten de esta realidad. Que ahora se quiera dar a conocer este acoso no significa que tiempo atrás no existiese.

  En una situación de acoso escolar entran en juego diversos actores: el acosador o los acosadores (en general suele ser más frecuente el segundo caso), la víctima y el entorno de ambos. ¿Por qué el entorno? Dependiendo la tolerancia que presente ante estas situaciones ese grupo de personas que comparte espacio con víctima y acosador, ellas serán las que inclinarán la balanza hacia un extremo que favorezca  al agresor o hacia otro que ayude a la víctima. Si el entorno prefiere hacer oídos sordos y no colaborar con la víctima, los agresores continuarán y, ¿hasta dónde llegarán?

 Este acoso escolar sucede en las aulas de los centros educativos, como así indica su nombre, no obstante, no se debe olvidar que los adolescentes cuentan con móviles desde que empiezan la etapa de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) con 12 años, y algunos con 11. Que tengan acceso a estos dispositivos puede suponer que los empleen para continuar el acoso, especialmente si disponen de conexión a Internet, como fue el caso siguiente. Tampoco hacen falta móviles, simplemente desde el ordenador de su casa. Por ello, ¿dónde ponemos los límites? Podríamos comparar el caso al de una situación de violencia doméstica que es ejercida por parte de un miembro de la pareja sobre el otro, ¿acaso se da tan solo en el domicilio o es probable que esta conducta repugnante se manifieste en otros sitios también? Lugares que, por cierto, no tienen por qué estar muy concurridos. Salgan a alguna calle de una ciudad (y puede ser bastante poblada) un día no festivo ni de fin de semana a las 3 o a las 4 de la mañana, por ejemplo. Mucho ambiente yo creo que no se encuentran.

http://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/alicante/2016/11/17/582d9715468aeb302c8b457e.html

  Una vez leída la noticia, ¿podemos seguir considerando esta agresión como acoso escolar? Porque a través de la red el acoso se puede llevar a término a cualquier hora del día. Este acoso se inició dentro de las aulas, o siguió en ellas, y debe considerarse como tal. Incluso si este acoso no se produjese en un centro educativo, por supuesto que, una vez que se diera el caso de conocer uno, habría que tomar las medidas adecuadas. Un acoso se realice en el parque, en la calle, en un colegio… siempre debe ser puesto en conocimiento de la Policía, que posteriormente realizará la investigación pertinente y, por último, deberán tomarse medidas establecidas por un juez contra los agresores.

http://www.elespanol.com/espana/sociedad/20161018/163984512_0.html

  En esta noticia sobre otro caso de acoso escolar físico, si se fijan bien, se observan tintes machistas. Según la declaración de la hermana de la niña agredida, a su hermana la llamaban marimacho porque le gustaba jugar al fútbol y, además, se le daba bien. Y estamos hablando de niños entre 9 y 12 años (de 3º a 6º de Educación Primaria). Por otra parte, si llegamos al caso de que el Gobierno de Baleares, el ya ex ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y los inspectores del caso concluyen que no hubo acoso y son capaces de fijar el tiempo de lo que ellos denominan forcejeo pues poco más se más puede decir. Ahora yo me pregunto: si el forcejeo duró menos de un minuto y llevado a cabo por 7 menores (según la versión oficial, no la de la familia) y a la niña le detectaron en el hospital una fractura de costilla, un desprendimiento de riñón y contusiones por todo el cuerpo, ¿qué habría sido de ella si llega a durar dos minutos y si los implicados hubiesen sido 12 (como afirmaba la familia)?

  Y si hablamos de los profesores, ¿qué se debe hacer con esa actitud que omite este acoso, quizás por no entrar en problemas o por las razones que ellos crean oportuno argumentar? ¿Creen que es reprobable? ¿Cómo se podría solucionar? Porque en la última noticia, según la versión de la familia, el patio del recreo no estaba siendo vigilado por profesores. De todas formas, si desde el colegio afirman que sí que estaban presentes, ¿cómo no pueden ver a un grupo de 7 o 12 niños (depende de la versión que adopten) pegando (o forcejeando) con otro? ¿O a lo mejor piensan que es un juego divertidísimo y por eso prefieren no interrumpirlo? ¿Qué quieren que les diga? No me creo que, si estaban presentes, no se percatasen del panorama. Y me parece vergonzoso, por supuesto, que no hayan tomado cartas en el asunto. Bueno, perdón, la expulsión de 3 días a unos niños y 5 días a otros. Un castigo ejemplar. Quizás alguno lo aprovechó para jugar un poco más en casa en vez de tener que madrugar e ir a clase. Por otro lado, ¿qué medidas han tomado los padres de los acosadores contra sus hijos? Porque esos padres también desempeñan aquí un papel muy importante. ¿Toleran el acoso al que ha sometido su hijo a un compañero o le reprochan su comportamiento y tratan de corregir esa conducta?

  En estos casos de acoso víctima generalmente suele encontrarse en una edad de adolescente, (aunque no siempre pues 8 años tenía la niña de Baleares) y, por tanto, esta etapa es complicada ya que se está desarrollando la personalidad y encima se busca el apoyo en personas externas al núcleo familiar. Y esto sin saber si el núcleo familiar tiene algún problema más grave que una simple discusión a la hora de comer por un hecho intrascendente. Esto aún complica más atajar el problema porque, ¿el acosado se atreve a contar su situación? Yo creo que rara vez y, si lo hace, es cuando ha pasado un tiempo considerable desde que estos actos contra su integridad psicológica, física o ambas, se vienen sucediendo.

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  De este problema debemos de ser conscientes como de tantos otros y, por supuesto, si tenemos conocimiento de que alguien puede estar sufriéndolo, debemos ponerlo en conocimiento de las autoridades competentes en la materia. Pero igual que el acoso puede ser escolar, también se puede dar en el trabajo, entre los miembros de una familia, entre los miembros de una comunidad de vecinos…en un montón de sitios. Y, por supuesto, yo creo que todas las partes en él implicadas deberán responsabilizarse, esto es, el agresor y aquellos que han permitido que esta situación continúe avanzando hasta llegar al límite en el cual, por determinada circunstancia como puede ser una crisis de ansiedad, se termine descubriendo.

 

B.

¿El alcohol o la sociedad?

  Esta semana ha ocupado los espacios informativos una noticia no relacionada con la formación de Gobierno de España ni con la vivienda de protección oficial de Ramón Espinar la cual vendió y, con ello, obtuvo un  gran beneficio. A la noticia a la que me refería al principio es aquella que nos relataba que una menor de 12 años había fallecido como consecuencia de un coma etílico. La cantidad de alcohol que tomó, según sus amigos, fue de una botella; sin embargo, fuese una, media o tres cuartos el caso es que tenía que ser una cantidad importante y muy superior a la que su cuerpo, aún en desarrollo, podía soportar y, por esto, superó esa barrera de una borrachera.

http://www.levante-emv.com/sucesos/2016/11/03/muere-nina-12-anos-madrid/1487656.html

  Sobre esta información se ha opinado en tertulias, en redes sociales y, asimismo, muchos se deciden a dejar algún comentario en los medios de comunicación digitales. Las opiniones son dispares: hay quienes cuestionan la autoridad de los padres de Laura (que así era como se llamaba la niña), otros que opinan que la culpa no puede ser toda de los padres porque claro, a esa edad, te pueden echar una bronca del catorce pero tú mirar para otro lado o, incluso, otros muestran su descontento con la mala distribución de las etapas educativas en España cuando la edad de escolarización se amplió hasta los 16 años, allá por la época de Felipe González. Ustedes pueden estar de acuerdo total o parcialmente con alguno de estos argumentos o con todos, añadir algunos más o rechazarlos y formular una razón totalmente distinta, me parece estupendo, no voy a entrar en eso.

  A los 12 años hay niños cuyo aspecto físico se asemeja más al de alguien de 10 años que al de un pre adolescente y otros que, a pesar de esa corta edad, su aspecto físico recuerda más al de uno de 15. Lo más común es que aquellos que se encuentren en el primer caso tiendan a juntarse con sus iguales o más pequeños y los que están en el lado contrario tienden a buscar  amistades entre adolescentes de 14, 15 o incluso más ya que, al fin y al cabo, la integración, aparentemente, no les va a resultar tan complicada. Estoy convencida de que esta niña se encontraba en el segundo grupo. Ahora bien, ¿esto puede traer consecuencias? Por supuesto y muy negativas, desde mi punto de vista.

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  Resulta que está de moda entre los adolescentes, y los ya no tanto, salir y divertirse pero no solos, no, con compañía de su amigo el alcohol. Lo peor de todo es que si no bebes, estás incurriendo en una forma de autoexclusión porque, ¿a quién no le gusta beber? Yo estoy convencida de que no le gusta a mucha gente. Entonces, ¿por qué beben? Primero, si a una bebida de elevada graduación le añades otra que contenga gran cantidad de azúcar, como puede ser cola o zumo de naranja con burbujas (por no citar las marcas comerciales), y lo mezclas, el resultado será que el sabor del alcohol se va a camuflar. A continuación les explicaré el porqué de esta afición a la bebida pese a que no es muy largo ni complejo el razonamiento, ya les adelanto.

  ¿Qué nos sucede si, por ejemplo, salimos a la calle con un chándal comprado hace treinta años que ha encontrado en el armario de un familiar suyo y que le ha encantado (todo esto teniendo en cuenta que su familiar se lo puso un par de veces y, por tanto, está en perfectas condiciones para volver a ser usado)? Lo único que nos pasará es que seremos mirados de forma extraña porque, ya saben, no vas a la última moda. Con el consumo de alcohol pasa algo similar: o haces lo que se supone que corresponde a tu edad y a la moda que impera en ese momento entre los jóvenes o estás excluido de la mayoría de grupos. Todo esto teniendo en cuenta que si no lo haces mal, pero es que si se te ocurre la idea de manifestar tu rechazo hacia estas concentraciones nocturnas, generalmente, que si no te pilla la poli, los demás te apartan al segundo, ni siquiera se conforman con mirarte solo mal (hablo en general, que en todos los casos hay excepciones, tanto en una posición como en la otra). Probablemente, esta niña consumía alcohol para integrarse en el grupo de amigos mayores que ella en el que estaba.

  Pero la pregunta es: ¿por qué tenemos que llegar a estos extremos? Nos quejamos de que muchos se guían por el principio: ¨ ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente¨, no obstante, visto el patio anteriormente descrito, veo esa guía muy normal. Una niña de 12 años, como era el caso, puede estar empezando a formar los principios por los que se regirá su vida en el futuro, que por desgracia Laura ya no va a tener; sin embargo, esta formación puede verse coartada por la estúpida norma que impera en la sociedad y, ¿cuál es? Ya la he descrito: O haces lo que la mayoría o como te separes un poco del camino establecido, tratando de encontrarte tú, estar bien contigo mismo, desarrollarte como persona… serás eliminado del mapa. ¿Esto ocurre solo a edades adolescentes? No les puedo confirmar mucho más allá puesto que sabe más el diablo por viejo que por diablo y no he llegado ni a una cosa ni a la otra, o eso espero, pero lo que sí les puedo adelantar es que a edades no muy lejanas de la adolescencia esto sigue ocurriendo. Entonces, ¿el proceso de maduración cuando empieza a dar sus frutos? Miren, no creo que a ninguno de ustedes les pase desapercibido que igual que hay gente de veinte con la cabeza muy bien puesta, otros de cuarenta, con hijos incluso, parecen más críos que ellos. ¿Por qué? Lo siento, esto ya no puedo contestarlo pese a que la pregunta me la hago igualmente (si tienen soluciones, cuéntemelas, por favor).

  Este problema puede tener la base en la educación. Y la educación se recibe desde varios ámbitos, siendo el principal, considero, el familiar. Me gustaría citar también el ámbito social, en el que yo incluiría a los medios de comunicación (y a las series que destinan a los niños, por ejemplo) y las poderosas (que no siempre positivas) redes sociales. Además, recordemos que una persona en desarrollo será un conjunto de una selección de todos aquellos estímulos que ha ido recibiendo tanto en su casa como del mundo externo (aquel que percibe una vez que abre la puerta de casa). Por tanto, los padres tienen la autoridad sobre sus hijos, no me cabe la más mínima duda, sin embargo, esa autoridad habría, desde mi punto de vista, que ejercerla partiendo de las influencias y adaptándose a ella que puede saber que su hijo está recibiendo. No es lo mismo dirigirse a un niño de 12 años que aún juega (que por otra parte debería ser lo usual) en el parque al pilla-pilla con sus amigos que a otro que sale por la noche, ha sido pillado varias veces con un estado ebrio y le gusta tener amistades de edad superior a la suya. Es por esto que esta última parte la veo muy complicada porque no sabemos de qué modo van a calar en la persona que tenemos delante sus entornos, así como tampoco podemos entrar en la dimensión interior de una persona, ya que será menor pero la tiene como cada uno de nosotros, y eso no debemos olvidarlo.

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  Por tanto, como de momento no podemos coger una varita mágica y cambiar automáticamente los estímulos que recibimos, al menos la educación debería enfocarse en enseñar a cada persona a ser autónoma y no dependiente de las modas del momento, que igual que ahora los botellones están en auge, ¿se imaginan que lo que primase fuese pincharse cualquier droga? ¿Cómo nos preparamos ante estos retos? No sabemos lo que está por venir y ni siquiera conocemos todo lo que ha venido y ya está, por esto considero que lo mejor es tomar estas noticias como aprendizaje y aviso ante lo que ocurre hoy en día. Me gustaría decir que Laura será la última pero, desgraciadamente, no lo creo. Quizás no recibimos noticias así cuyo protagonista sea una niña de 12 años pero, ¿y más mayores? ¿Cuántos comas etílicos entre la franja de los 15-20 ha habido ya? ¿Y entre los 20-25? ¿Y a partir de hoy? ¿Cuántos creen que habrá?

  Para cerrar el artículo simplemente les pediría que actúen y eduquen con cabeza, sean autónomos, muestren respeto hacia los demás y, por supuesto, háganse respetar.

  Laura, donde quiera que estés, descansa en paz.

B.